CINÉFILOS, SERIÉFILOS E HÍBRIDOS

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¿Prefieres ver una buena película o eres de los que te enganchas a una serie tras otra?

Siempre ha habido clases y para gustos los colores. Es verdad que hay gente muy cinéfila que no termina de cogerle el punto a eso de las series. Igual de cierto es que, a otros, las 24 horas del día no les parecen suficientes para ver los últimos capítulos de sus series favoritas. Por último existen híbridos (en el mejor sentido de la palabra) que combinan la pequeña pantalla con la grande.

Los cinéfilos pueden argumentar que una película tiene un principio y un final marcado y definido; no te hace falta esperar para ver como se resuelve la trama. Aunque podamos encontrarnos con sagas que tardan años en concluirse, no es lo más común. Otro alegato puede ser que los actores son mejores (por lo menos más reconocidos o con más proyección) Sin embargo los seréfilos se defenderán diciendo que hay grandes interpretaciones en muchas series. “Los Soprano”, “Braking Bad” o “Lost” pueden ser ejemplos de ello. Además, muchos grandes actores y actrices han dado los primeros pasos de su interpretación en el mundo de las series.

 Los cinéfilos, por otra parte, dirán que las series permiten desarrollar una historia larga profundizando en la trama y recreándose en detalles. Esto abre un abanico de posibilidades y ventajas para mostrar al espectador pequeñas películas con cada capitulo. Como desventaja podemos ver que es difícil mantener una serie con nivel. Tiene que gustar y tener buenas audiencias en la primera temporada para que la den continuidad y aún así tienden a perder calidad con el tiempo.“Dexter”, “Californication”, “Lost”, “Prison Break”, incluso “Los Simpsons” se han visto afectados por este virus que ha destrozado grandes series con finales mediocres.

 Por último los híbridos combinan el visionado de películas y series. Algunos lo hacen de forma natural y otros por rachas o temporadas. Toman lo mejor de cada una y disfrutan con lo que pueden ofrecer unas y otras. Se dejan llevar. Bien es sabido que en muchas ocasiones la mezcla de paradigmas da lugar a grandes ciencias. Por tanto cabe reivindicar la saludable práctica de mezclar cine y series. Al fin y al cabo ambas están compuestas por fotogramas pasando a gran velocidad ante nuestros ojos curiosos.  

Los clásicos del futuro

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Es curioso como según avanzan las décadas más y más películas se van incluyendo a lo que comúnmente denominamos un “clásico”. Ninguna película nace siendo un clásico (aún que algunas parezcan creadas para dicho propósito). Es el tiempo lo que las moldea y encumbra en lo más alto del recuerdo.

Cuando Georges Méliès empezaba con sus pequeñas grabaciones no imaginó que se convertirían en autenticas reliquias del mundo del celuloide (ni siquiera podía vivir de ello). Sin embargo Chaplin y Keaton 15 años después ya le consideraban un pionero y por tanto un clásico. Al mismo tiempo estos se convirtieron en estandartes del cine clásico más tarde. Y así, según pasan las décadas más y más directores y películas se van sumando al hermoso cajón de lo clásico. Las películas de John Ford, Zimmerman, Wilder o Welles; más tarde Hitchcock, Pollack, Scorsese y Spielberg. Todos reconocemos como grandes clásicos del cine peliculas como “El Gran Dictador”, “Casablanca”, “Con faldas y a lo loco”, “Ciudadano Kane” o “Con la muerte en los talones”. E indudablemente ya se van asentando otras como “Alguien voló sobre el nido del cuco”, “El padrino”, “Tiburón”, “Memorias de África” o “El golpe”. En lo más reciente vemos como “Braveheart”, “Forrest Gump” o “Pulp Fiction” se han ganado un hueco de oro en este cajón. Pero, ¿Cuáles serán los clásicos de la última década? En mi opinión la frontera está marcada por “Titanic”, “Matrix”, “El señor de los anillos” y “Gladiator” más allá las apuestas están abiertas. Scorsese con “Infiltrados” y “Shutter Island” está bien posicionado; o quizá Tim Burton con “Big Fish”; Tal vez Tarantino y su pegada o Nolan y su Caballero Oscuro.

Cada uno tendrá sus preferencias; Lo mejor y lo peor de todo es que solo hace falta una cosa para que salgamos de dudas: Tiempo.

 

Todo a Jennifer Lawrence

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Una vez superada la resaca de los Oscars me arranco con una entrada dedicada a Jennifer Lawrence. Ganadora del Oscar a mejor actriz principal por su papel en “El lado bueno de las cosas” con tan solo 22 años de edad; Interpreta a Tiffany una mujer que queda viuda al poco de casarse y junto a Pat (Bradley Cooper) emprenderá una terapéutica y poco ortodoxa relación.

Tal vez si analizamos la interpretación de Jennifer Lawrence en “El lado bueno de las cosas” no veamos el Oscar tan claro como lo vio la academia. Sin embargo, Lawrence se ha ganado un hueco en el corazón de los cinéfilos americanos con su espontaneidad y naturalidad en el día a día. Su sentido del humor y su humildad puede que hayan contribuido a este premio que la encumbra como la joven promesa para el futuro de Hollywood. Para saber si se convierte o no en la protagonista de su propia vida habrá que esperar. De momento sabemos que lo próximo que veremos de ella será un drama donde volverá a formar pareja con Bradley Cooper llamado “Serena”. También se dejará ver por una película de terror de cuyo nombre no quiero acordarme y, por supuesto, protagonizará 3 películas más sobre Los Juegos del Hambre. Esperemos que no se desvanezca su prometedora carrera.

¿Qué es el cine?

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Hay tantos conceptos de cine como autores han tratado de definirlo. Sin embargo desde TUITUCINE proponemos otra forma de expresar lo que es el séptimo arte:

Cine es ver los trailers del principio y los créditos del final. Cine es disfrazarse y esperar un aplauso. Es oler a palomitas y saborear fotogramas; es tener curiosidad y querer vivir otras vidas. Te dirán que es un hobby o te dirán que es un arte. Cine es ver y no mirar; es sentir sin claudicar. Es Chaplin y Scorsese.